Cuando hay que configurar nuevos dispositivos informáticos, se nota claramente el entusiasmo en el rostro de Jonas. Y no por ello le gusta menos ayudarnos con los asuntos informáticos del día a día. Es cierto que la mayoría de nuestros compañeros, que no tienen mucha familiaridad con la tecnología, no entienden las explicaciones de Jonas sobre los posibles problemas. Sin embargo, lo cierto es que, al cabo de 10 minutos, ¡todo vuelve a funcionar a la perfección! Y eso se lo debemos exclusivamente al más joven de nuestro equipo.
Y ni siquiera al terminar su «segunda» jornada laboral se detiene nuestro apasionado informático: incluso en su tiempo libre, al hijo de nuestro director general le encanta trastear con ordenadores o desarrollar por su cuenta nuevos programas de software. Cuando no está ocupado con los ordenadores, es habitual encontrar a Jonas jugando un partido contra su abuelo en la pista de tenis.