¿Qué fue primero, el paraguas o la sombrilla?
En la historia china, las primeras representaciones de dioses y soberanos con sombrillas aparecen hacia el año 2.000 a. C. Los soberanos se procuraban sombra durante las procesiones mediante "techos portátiles", baldaquinos y hojas de palma. Probablemente, estos antecesores de la sombrilla servían también para demostrar el poder. Así, el soberano quedaba en el centro y la "cubierta" lo hacía parecer más imponente. El varillaje era de bambú y la tela se fabricaba con papel aceitado.
En el siglo XVII, las sombrillas de bastón eran utilizadas mayoritariamente por las damas como protección solar. Así se protegía a la perfección la noble palidez y, además, servían como accesorio de moda. De este modo, las damas de la nobleza y de la burguesía se distinguían de la población trabajadora.
El paraguas, tal como lo conocemos y utilizamos hoy, comenzó su marcha triunfal a principios del siglo XIX. Antes, simplemente se utilizaban abrigos con capucha y sombreros como protección contra la lluvia.
No fue hasta que los paraguas de bastón se volvieron plegables cuando su uso cobró verdadera importancia. El ingeniero de minas jubilado Hans Haupt, de Breslavia, inventó en 1928 el primer paraguas plegable, lo llamó "Knirps" y patentó el invento. Desde entonces, el paraguas de bolsillo está muy extendido y también goza de gran popularidad como paraguas publicitario impreso en el mercado de los artículos promocionales.
Hoy en día, los paraguas se recubren con plástico, nailon o algodón impregnado, y el varillaje es de acero o de varillas de fibra de vidrio.
La importancia de las sombrillas como fuente de sombra se mantiene intacta desde hace siglos. También como sombrilla de mercado o sombrilla para hostelería, las sombrillas de gran tamaño gozan de gran popularidad. Estas no solo ofrecen sombra: las sombrillas impresas son una gran superficie publicitaria en el espacio público.
Visto así, primero existió la sombrilla. El paraguas se desarrolló más tarde y logró su gran avance con el paraguas de bolsillo, que puede plegarse. Hoy ambos son objetos cotidianos que apreciamos mucho tanto cuando brilla el sol como cuando llueve.